jueves, 24 de mayo de 2012

¿BAILAMOS? ¡¡¡¡BAILEMOS¡¡¡¡¡

Me encanta bailar. Siempre ha sido así. Cuando reviso las fotografías de infancia se me cruzan muchas en las que llevo puesto algún vestuario distinto, alguna flor, unas baletas.  Me va muy bien el dicho "se baila hasta el himno nacional" Vibro con los ritmos tradicionales y mis recuerdos más felices tienen su banda sonora real. ¿Que si bailo en la cotidianidad? Bailo. Pero ya no llevo flores, lentejuelas ni baletas.
¿Cómo es que no soy bailarina? ¿Cómo es que no lo fui? Las decisiones que tomamos en la vida deberían estar tomadas más por la emoción que por la razón pero vivimos un mundo que niega esta verdad absoluta: ¡La de la felicidad! Hace tiempo no lloraba viendo una pelicula y no es que la que me vi ayer tenga una gran calidad artística, que sea una joya filmíca ni nada parecido, pero apela a los sueños, a la emoción, a la pasión en realidad. La pasión de SER quien se quiere, de HACER lo que se ama.
La felicidad entonces es amar, la felicidad entonces para mi es bailar. Bailar cuando se ama. ¿Bailamos? y mejor aún ¿Por qué no bailamos el mismo ritmo o al mismo ritmo?

Volveré a DanzaComun. Sabia decisión de jueves a la madrugada.

Para que bailemos un poco:
Shall we dance, Peter Chelson 2004.
Para que además recordemos que si no se ama, si no se vibra, no se vive: Pina  -de la cual les debo su propia nota- del espectacular Win Wenders, 2011



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