miércoles, 9 de febrero de 2011

Paraíso e infierno en Colombia

El espíritu de los lugares "L'esprit des lieux" se titula una singular sección de la revista francesa Lire:, que en su edición de febrero, dedica su espacio a Colombia, con un artículo  lleno de buenas referencias literarias que si bien retratan un lugar encantador muestran además un panorama contundente y real que da cuenta de un desorden social desolador para cualquier lector, colombiano o extranjero.

Las palabras de García Márquez y Álvaro Mutis señalan el paraíso de un país rodeado de verdes montañas, ríos que efluyen con plena libertad, familias numerosas y aire caribeño. La creación del mito y del realismo mágico, de esas tierras inexploradas, donde lo inimaginable era posible.
Meunier y Abad faciolince, por su parte, apostando a una literatura menos inventada, más cercana a lo documental, retratan una Colombia "moderna", víctima del caos que sólo puede producir el exceso de abandono. La carencia de un gobierno honrado, la ausencia de justicia, de leyes pero también de oportunidades para todos aquellos que no se identifican con la nación, porque esta no les cobija.

Tristan Savin, autor de este perfil sobre Colombia, no señala nada nuevo. Los colombianos y en especial los bogotanos, (ciudad a la que tanto hace referencia), sabemos del desorden social que señalan él, Meunier y Abad Faciolince. Vivimos con miedo, miedo al desempleo, a la pobreza, a la inseguridad, miedo a preferir abandonar la región o el país para siempre en lugar de confiar en mejores tiempos e intentar trabajar por ellos.

Aún así siempre será devastador enfrentarse cara a cara con el infierno que consume este paraíso, ese que parece ser una avalancha y un sino que acompaña esta república desde su fundación muy a pesar de los colombianos.

¿Por qué este país que se sabe peligroso y sin embargo caluroso, atractivo, ha dado a los escritores tanto que contar? Sin duda porque él condesa, de manera extrema y bien resumida, la condición humana. Concluye Tristan.

lunes, 11 de octubre de 2010

Porque no lo habría escrito mejor

Porque yo no podría haberlo escrito mejor, porque es necesario recordar la voz de quien siempre será un aljibe para la propia escritura. Por aquello que se calla, que se oculta.
                                  Gracias Alejandra...


Fronteras inútiles

un lugar
no digo un espacio
hablo de
qué

hablo de lo que no es
hablo de lo que conozco


no el tiempo
sólo todos los instantes
no el amor
no
sí
no

un lugar de ausencia
un hilo de miserable unión.


Naufragio inconcluso

Este temporal a destiempo, estas rejas en las niñas
de mis ojos, esta pequeña historia de amor que
se cierra como un abanico que abierto mostraba a la
bella alucinada: la más desnuda del bosque en el
silencio musical de los abrazos.


El Miedo

En el eco de mis muertes
aún hay miedo.
¿Sabes tu del miedo?
Sé del miedo cuando digo mi nombre.
Es el miedo,
el miedo con sombrero negro
escondiendo ratas en mi sangre,
o el miedo con labios muertos
bebiendo mis deseos.
Sí. En el eco de mis muertes
aún hay miedo.


Alejandra Pizarnik

domingo, 29 de agosto de 2010

Esa caradura de la vida


"La vida ha perdido valor, la palabra no existe, 
el honor es un viejo emblema sin significado de dignidad. 
La imposición del mas fuerte se ha convertido en ley rigurosa de la sociedad, en la ley de la selva sobre la cual tenemos que construir el quehacer diario”.

Carlos Pizarro Leongomez. Julio 20 de 1990
 

 Un hombre vestido con pantalón camuflado y una camiseta bordada en el pecho con la palabra "comandos" se acerca y pronuncia unas pocas palabras enredadas que no alcanzo a descifrar, sus ojos rojos y su extraño aspecto no me dan la menor confianza. Algo trato de responder en medio de mi propia confusión, él nota mi desconfianza, sigue trotando.

Unos pocos metros adelante veo que el hombre se detiene, se sienta en la acera. De nuevo, el encuentro, con menor temor y más humildad le entrego mi botella de agua para que beba "no puedo seguir", le entiendo finalmente, mientras me enseña la botella que le acabo de entregar. Derrotado por el cansancio no le quedan fuerzas para girar la tapa, no le quedan fuerzas para alzar el envase y beber.

"¿Dónde queda San Francisco?" me pregunta, "¿o el batallón de Soacha?", y yo le respondo que a buen paso aún lo separan hora y media de camino. "Es muy lejos, ya no puedo, estoy cansado" me repite. Decido sentarme a su lado mientras mi hermana va en busca de un "guardián de ciclovía" para que lo ayude.

Sin saber muy bien cómo abordarlo comienzo a preguntarle a este hombre; notablemente agotado física y emocionalmente, con rasgos indígenas, ojos tristes y piel ajada; una serie de inquietudes que terminan revelando una historia desoladora e inadmisible pero real.

Él ha perdido la batalla contra la vida que le ha tocado, hoy, a la una de la tarde en una acera de un barrio de Bogotá, a miles de kilómetros de su pueblo en Cesar y a once años de su antigua vida. "No quiero volver, estoy aburrido, estoy aburrido" dice insistente. De pregunta en pregunta me entero de su angustia, de su angustiante vida "soy soldado profesional, llevo once años, once años ya".

Jhon, como creo haber entendido se llama el indígena disfrazado de soldado, jugando a defender un territorio en el que no hay nación, raspaba coca en las montañas y la vendía para mantener a su familia hasta que el ejército le dio a elegir: entrar a la milicia y dejar de raspar o acabar con él y su familia. Jhon escogió la vida, escogió a su familia. ¡pero a que precio!

En los diez minutos que hablamos, que pudo aún hacerlo, pude ver todo el horror, todo el temor, la miseria y la ruina que deja la guerra, la injusticia social y la indiferencia en este país. Nada tenía que hacer este hombre, mantenido en pie por la angustia de ser llevado al batallón de nuevo y obtener un castigo por remiso, o llevar a cuestas la muerte de su familia.

¿Y porqué no vuelve a su casa o deja el ejercito por las buenas y se ocupa en otra cosa? le pregunto a jhon cuando veo llegar a una joven vestida de rojo y amarillo, una de quienes patrullan la ciclovía para atender situaciones de emergencia, "¿y... qué voy a hacer? yo no sé hacer otra cosa.

El indígena militar se tumba en la acera, ya no puede hablar más, ya no puede más. Tratamos de darle un bocadillo, le ayudo a sentarse y a mantenerse así por un rato pues el cansancio no lo deja. Segundos después llega "el gama" una especie de paramédico, le cuento que Jhon lleva más de seis horas caminando, atravesando la ciudad, con nada más que un "plon" en la sangre . Le pido que por favor lo ayude.

Y a Jhon le cuento que "el gama" lo va a ayudar a que se recupere, que no puedo quedarme más y que por favor se coma el bocadillo.

Mi hermana me afana. Yo me voy y él se queda en la vía con un desconocido más, me observa desde la roja angustia de sus ojos y yo "ciudadana cualquiera" no puedo hacer nada por darle mejor fin a su historia.

lunes, 23 de agosto de 2010

Autorretrato de lo desagradable


Por estos días he experimentado un extraño interés hacia esas aves, que semejan caballeros enfundados en sus armaduras metálicas, despreciadas por todos pero humildemente necesarias e imprescindibles para liberarnos de tanto desperdicio que siendo humanos a diario generamos.

Los zopilotes, popularmente conocidos como "chulos" se han vuelto parte de la fauna endémica de mi barrio, al cual lo atraviesa el despojo del Río Fucha. Estas aves inmensas, fuertes pero nobles, aparentemente sucias y para la mayoría estéticamente desagradables, aunque no menos que las situaciones por las cuales aparecen en plena ciudad, comparten los árboles a lado y lado de las aguas canalizadas con las mirlas, los copetones y las tórtolas que se resisten a creer en la extinción de su hábitat.

Cada tercer día aparecen con toda la extensión de su cuerpo en la vía que usan los habitantes del sector -yo incluida- para tomar el transporte hacía su trabajo y la gente no puede más que hacerse a un lado o lanzar un chillido más desagradable que el de los chulos mismos para intentar evitarlos o despejar su paso.

La ignorancia es atrevida, definitivamente, y mejor harían estos personajes -incluida yo-  al organizar y seleccionar  sus basuras en lugar  de sacarlas a deshoras y revueltas y al evitar que los transeúntes se deshagan de lo que no les sirve arrojándolo a las aguas del río que ya no soporta más residuos.

En fin, una mañana de estas, los zopilotes cansados de ser los malos del paseo mordisquearán los pies de quienes en un acto de “ignorancia atrevida” les hagan el quite y no así con su propia y desagradable basura...

El zopilote
Franz Kafka


Un zopilote estaba mordisqueándome los pies. Ya había despedazado mis botas y calcetas, y ahora ya estaba mordiendo mis propios pies. Una y otra vez les daba un mordisco, luego me rondaba varias veces, sin cesar, para después volver a continuar con su trabajo. Un caballero, de repente, pasó, echó un vistazo, y luego me preguntó por qué sufría al zopilote.

-Estoy perdido -le dije-. Cuando vino y comenzó a atacarme, yo por supuesto traté de hacer que se fuera, hasta traté de estrangularlo, pero estos animales son muy fuertes... estuvo a punto de echarse a mi cara, mas preferí sacrificar mis pies. Ahora están casi deshechos.

-¡Vete tú a saber, dejándote torturar de esta manera! -me dijo el caballero-. Un tiro, y te echas al zopilote.

-¿En serio? -dije-. ¿Y usted me haría el favor?

-Con gusto -dijo el caballero- sólo tengo que ir a casa por mi pistola. ¿Podría usted esperar otra media hora?

-Quién sabe -le dije, y me estuve por un momento, tieso de dolor. Entonces le dije-: Sin embargo, vaya a ver si puede... por favor.

-Muy bien -dijo el caballero- trataré de hacerlo lo más pronto que pueda.

Durante la conversación, el zopilote había estado tranquilamente escuchando, girando su ojo lentamente entre mí y el caballero. Ahora me había dado cuenta que había estado entendiéndolo todo; alzó ala, se hizo hacia atrás, para agarrar vuelo, y luego, como un jabalinista, lanzó su pico por mi boca, muy dentro de mí. Cayendo hacia atrás, me alivió el sentirle ahogarse irremediablemente en mi sangre, la cual estaba llenando cada uno de mis huecos, inundando cada una de mis costas.

FIN

martes, 15 de junio de 2010

Se declara muerte a El pensador

Todos decían que indiscutiblemente yacía pétreo desde esa tarde de 1904 en que apareció en público por primera vez. Nadie, a pesar de su apariencia, se atrevió a incomodarlo con preguntas sosas y mucho menos a interrumpir sus profundas reflexiones. El paso del tiempo hizo lo suyo, el aire seco de la ciudad indiferente fue salpicando su cuerpo de manchas rojas como una de esas enfermedades que la humanidad ha eliminado: sarampión o viruela; después la lluvia de azufre se encargó de cubrirlo de verde y lentamente lo fue abandonando en la selva de asfalto, en la ciudad de la furia, en la mitad de la Plaza.

¡El pensador ha muerto! Como no lo hubiese predicho Rodin como no lo hubiese esperado ningún hombre de la antigua Grecia.

Hace unas semanas leí la noticia sobre el cierre de la facultad de Filosofía en una destacada universidad. Hoy, pasados varios días, llenos de lecturas, buenas películas y grandes interrogantes, la noticia retornó a mi memoria y caí en cuenta de lo aterradora de esta información. Que las facultades de filosofía se cierren implica que los pensadores no existen, que el mundo de Huxley y Bradbury juntos son realidades tangibles, que ésta edad del mundo ya no es más el momento para hacer Filosofía (del latín philosophĭa, 'amor por la sabiduría'), tal vez porque el amor ya no es posible en medio de tanto asfalto, soledad y dinamita, o porque ahora, alcanzar la sabiduría es cuestión imposible en medio de la tecnología portátil, la comunicación virtual y el exceso de ocupaciones que no dan lugar a la reflexión, los pensamientos ni la memoria.

                        ¡El pensador ya no tiene cabida!


Pasa en latinoamérica (click aquí)

martes, 6 de abril de 2010

El astro temperamental

Dicen que una mañana despertó aturdido, sudando entre las sábanas; dicen que doncellas Mayas habían profesado hace miles de años, cuando leyeron las líneas de sus vaporosas manos, que tendría un destino fatal; que una época de iracunda agresividad colmaría sus días,sus noches.

¿Qué? Si el benévolo astro se cansa de exhalar sólo el vapor necesario y un día quiere ser libre e incendiar lo que conoce con el calor de su ira...
.
El sol, la estrella más cercana  a la tierra, no es una masa inerte de fuego y calor. Es un cuerpo completamente activo, que por estos días experimenta fenómenos físicos de grandes magnitudes, especialmente tormentas solares que predicen la veracidad de las profecías Mayas, las cuales más allá de ser anuncios apocalípticos constituyen  un aviso de extraordinaria importancia astronómica que bien aplicado puede servir para evitar desordenes tecnológicos que de manera indiscutible afectarían y desestabilizarían en su mayoría, a las sociedades industrialmente organizadas.
                          
                     (Clic sobre la imagen para ampliar)

El enlace a la noticia sobre "La mayor tormenta solar registrada desde el año 2008" y, por lo tanto, la justificación de esta nota: aquí

sábado, 3 de abril de 2010

Volviendo al cuento

Hace tiempo que no publico y hace tiempo que dejamos de tocar temas punzantes. Además no puedo ser ajena a mi oportunidad histórica de cambiar las decisiones de algunos cuantos lectores en este momento definitivo de elecciones.

Así las cosas...

En estos días hablaba con una amiga encargada de hacer capacitaciones en manejo de Internet y nuevas tecnologías en las veredas alejadas del país, alejadas no sólo en términos tecnológicos, valga aclarar, que para quienes han tenido la oportunidad de visitar uno de los rincones más apartados de Colombia sabrán que es más fácil encontrar un chamán que un médico a cientos de km y que los caminos ¡se hacen andando!

Contaba asombrada la manera en que el cultivo de palma africana se ha tomado la gran mayoría de las zonas del Meta y la buena oportunidad que éste representa.
Hmmmm. Yo cuestiono para quién representa una gran oportunidad esta planta forastera que me recuerda la época de la extinta quinua y la eterna historia de los monocultivos que siempre ha mantenido la economía nacional y a los campesinos productores al margen de cualquier crecimiento real.

Sí. Completamente de acuerdo, es impresionante la extensión de los cultivos de palma africana en el país (departamentos en verde) mientras tanto, la exportación de café decae y la decisión del gobierno en un país completamente fértil es importar arroz, frutas, carne y hasta el mismo café porque es más importante producir etanol y aceite a partir de palma que favorecer la seguridad agraria, económica y alimentaria de los colombianos.

Para redondear mi oposición frente al monocultivo de palma africana les dejo un vídeo que conozco gracias a REDHER, la red de hermandad y solidaridad-Colombia.

Documental producido por:
Centro de Investigación y Educación Popular - Cinep,
Instituto Latinoamericano por una Sociedad y un Derecho Alternativos - ILSA,
Organización Femenina Popular y
Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo